"Doctor, se me ha partido la dentadura… ¡y solo estaba comiendo una ensalada!" Es una de las frases que más escuchamos, y la decimos con cariño porque a todos nos ha pasado culpar a lo de fuera. Pero si tu prótesis se ha partido con pan de molde o con comida blanda, casi nunca ha sido la comida: lo más probable es que la prótesis ya venía agrietada y ese bocado fue solo la gota que colmó el vaso.
Entender por qué se rompen las prótesis te va a ahorrar disgustos y dinero en reparaciones. Te lo explicamos con honestidad, sin tecnicismos y sin culpar a nadie.
La pista más importante: ¿se rompe siempre en el mismo sitio?
Este es el dato que más nos dice. Cuando una prótesis se parte una y otra vez en el mismo punto, no es mala suerte ni casualidad: es que en esa zona se está concentrando una fuerza que el material no aguanta de forma repetida. La grieta empieza pequeña, invisible, y va creciendo con cada uso hasta que un día parte limpiamente, a menudo con algo blando que ni te imaginabas.
Una prótesis que se rompe a las pocas horas o días puede tener un problema de fabricación. Pero una prótesis que aguantó tiempo y luego se parte siempre en el mismo sitio suele estar señalando algo del uso diario: cómo se muerde, cómo se manipula o si se aprieta por la noche.
¿Está mal hecha o es por el uso?
Seamos justos: las dos cosas existen, y conviene distinguirlas.
A veces sí es la prótesis
Hay roturas que tienen que ver con la propia prótesis, sobre todo cuando viene de fuera o lleva muchos años:
- Prótesis demasiado fina: si le faltaba grosor o le hacía falta un rebase (un relleno), puede quedar algo hueca y débil, y al morder fuerte se parte.
- Mal ajuste: con los años la encía y el hueso cambian, la prótesis "baila" y esa holgura concentra fuerzas que acaban agrietándola. La solución suele ser un rebase para que vuelva a asentar bien.
- Material envejecido: la resina se vuelve más frágil con el tiempo.
Y muchas veces es el uso diario
Cuando es siempre el mismo paciente quien parte sus prótesis, normalmente la causa está en el día a día, y aquí va sin reproche, solo para que lo sepas:
- Morder cosas muy duras sin notarlo: al llevar prótesis se pierde sensibilidad, y es fácil morder un hueso escondido en la carne o el pollo sin darse cuenta. Ese impacto seco es demoledor para la prótesis.
- Apretar o rechinar de noche (bruxismo): mucha gente lo hace dormida sin saberlo. Si además se duerme con la prótesis puesta, esa presión constante la castiga muchísimo. En general, conviene quitarse la prótesis para dormir.
- Un gesto repetido al comer o hablar: hay quien siempre carga la mordida o hace el mismo movimiento, y eso somete a un diente o a una zona a toda la fuerza, hasta que ese diente salta o la base se parte por ahí.
- Golpes al manipularla: y este es enorme, mucho más de lo que la gente cree. Lo vemos a diario.
El gran culpable oculto: el lavabo
Te sorprendería saber cuántas prótesis no se rompen comiendo, sino cayéndose al lavabo mientras se limpian. La prótesis resbala de las manos mojadas, golpea contra la loza o la cerámica del lavabo (que es durísima) y se agrieta o se parte. Muchas veces ni se nota el daño en el momento: queda una microgrieta que termina de partir días después… comiendo una ensalada. Y de ahí la confusión.
Trucos para lavarla sin romperla:
- Llena el lavabo de agua antes de empezar: si se cae, amortigua el golpe en vez de chocar seco contra la cerámica.
- O coloca una toalla o paño doblado en el fondo del lavabo como "colchón".
- Lávala despacio y con las manos bien sujetas, sin prisa.
- Usa cepillo suave y jabón neutro; evita pastas abrasivas y agua muy caliente, que deforman la resina.
Cuando se rompe siempre: ¿qué podemos hacer?
Si un paciente parte su prótesis una y otra vez en la misma zona, en la clínica podemos reforzar ese punto para que aguante más. Es una buena ayuda, pero hay que ser sinceros: no podemos garantizar al 100% que no vuelva a romperse, porque la fuerza que la parte se aplica en casa, y ahí no podemos vigilar cómo se muerde ni cómo se manipula. El refuerzo reduce el riesgo, pero el cuidado diario es lo que de verdad marca la diferencia.
¿Y si ya se rompió? Reparación, compostura y rebase
Tranquilo, casi todas las roturas tienen arreglo. Según cómo esté, hacemos:
- Compostura en resina: reparar la prótesis pegando y reforzando la fractura. Sirve tanto si se partió en dos como en varios pedazos (sí, a veces llegan en tres trozos).
- Reposición de un diente: si lo que ha saltado es un diente de la prótesis, se vuelve a colocar o se añade uno nuevo.
- Rebase (relleno): muy importante. Si la prótesis se rompió porque estaba holgada o hueca, además de repararla hay que rellenarla para que vuelva a ajustar bien. Si no, volverá a romperse por lo mismo.
Un consejo de oro: guarda todos los trozos, no tires ninguno, y no intentes pegarla en casa con pegamentos, porque dañan el material y dificultan la reparación profesional. Tráela tal cual y la valoramos.
Importante: esta información es orientativa y no sustituye a una valoración profesional. La causa de una rotura y la mejor reparación solo pueden determinarse examinando la prótesis y tu boca. Acudir a revisión una vez al año ayuda a detectar una prótesis fina, holgada o agrietada antes de que se parta.
En resumen
Las prótesis se rompen por una mezcla de factores: a veces por la propia prótesis (fina, holgada, vieja), pero muy a menudo por el uso (morder duro, apretar de noche, golpes al lavarla). Si se rompe siempre en el mismo sitio, hay una causa concreta detrás que conviene identificar. Cuidarla al comer, quitársela para dormir y lavarla con red de seguridad sobre agua es lo que más alarga su vida. Y cuando se rompe, no te agobies: reparación, reposición de dientes y rebase suelen devolverla a la normalidad.
¿Se te ha roto la prótesis o se te rompe a menudo?
En la Clínica Dental Faycan de Telde reparamos prótesis, hacemos rebases y valoramos por qué se rompe en tu caso para darte la mejor solución. Escríbenos.
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